5 hábitos mentales que aseguran que estás trabajando por lo que quieres

Antes de preguntarte por qué no logras un determinado objetivo, revisa si estás llevando a cabo estos 5 hábitos mentales poderosos.

1.    ¿Tienes claro tu objetivo y cómo te vas a sentir cuando lo logres?

Plantearse objetivos claros y medibles  es una tarea que a diario las personas se  imponen; escriben sus objetivos, los plasman en carteleras e incluso pegan fotografías de la casa, el carro, las vacaciones o el hombre/mujer ideal. Sin embargo, muy pocas personas escriben sus objetivos pensando en cómo se quieren sentir una vez consigan lo que buscan. ¿Quieres una casa grande o quieres un lugar acogedor, donde te sientas en tu hogar, seguro y tranquilo? ¿Quieres un auto de una marca específica o quieres un vehículo cómodo, seguro, amplio, agradable para desplazarte? ¿Quieres un hombre alto, detallista, rico, una mujer trabajadora, linda o quieres una relación donde reine el amor, el respeto, la comunicación y la alegría?. Si tienes una lista de cosas que quieres pero no sabes cómo te vas a sentir cuando las obtengas es el momento de revisar tu lista.

Si el objetivo está ligado a un estado emocional interior y no a un resultado exterior, cualquier camino llevará a lograrlo; entre más apertura de mente tengas, más opciones tendrás de llegar a lo que buscas,reconoce su éxito pero eso es muy poco probable.

2. ¿Valoras lo que tienes como un paso para obtener lo que quieres?

Algunos creen que serán felices cuando logren un objetivo específico; mientras tanto, reniegan de lo que tienen o lo ven como un obstáculo para lograr lo que desean. Cada paso es un camino, cada oportunidad es un puente y cada experiencia, sin importar la que sea, es un acercamiento a la meta. Cuando ya se ha llegado al otro lado de ese  puente es fácil ver como cada persona o  situación, se conecta con el resultado obtenido y es maravilloso darse cuenta de lo que está sucediendo, reconocerlo y agradecer su presencia. El logro de los objetivos es el resultado de la valoración.

3. ¿Lo que haces por tu objetivo hoy te da energía? ¿Te llena de buena vibra?

Existen dos tipos de personas: Las que ven la vida como una rutina realizando acciones diarias en las cuales no se sienten plenas y sienten un cansancio inexplicable y las que viven bajo la premisa de “disfrutar todo lo que hacen”; a estas últimas,  dar cada paso las recarga de una forma maravillosa y  se ven radiantes y comprometidas con su vida. Para pertenecer al último grupo, solo debes preguntarte ¿cómo puedes, desde tu propio ser, aportarle a tu labor o relación lo mejor para volverte fuente de felicidad y no solo un receptor de la felicidad que el entorno y los demás pueden darte?

4. ¿Eres flexible para cambiar de ruta?

Vemos a diario como algunas personas rechazan trabajos, personas u oportunidades porque no van en el camino de lo esperado y prefieren quedarse en modo “queja” en lugar de aceptar con apertura lo que la vida les ofrece. A veces es mejor “renunciar” a la idea de hacer algo o continuar por un camino, que insistir sobre un tema y pretender cambiar una realidad. Se nos ha enseñado que el que persevera alcanza, pero debemos aprender a reconocer el límite entre dar lo mejor de nosotros mismos para hacer que las cosas sucedan y la terquedad; un rio no pelea contra una piedra para seguir su camino, simplemente lo bordea.

5. ¿Tu lenguaje es coherente con lo que quieres lograr y  cómo te quieres sentir?

El lenguaje es la expresión de la mente, es literal, sin análisis y expresa los pensamientos y sentimientos tal y como se crean.  Algunos  tienen claro el cómo se quieren sentir cuando los consigan, pero sus palabras no coinciden con aquello. Si quieres vivir tranquilo en un hogar seguro, cómodo y que se llame hogar, no es lógico decir “por fin quiero algo donde meter mi cabeza” o “estoy buscando por fin comprarme al menos mi casita propia”. Si quieres ser un buen padre o madre no es coherente decir “sólo espero no traumar a mis hijos” o  “espero que no salga lo peor de mi”. Revisa tu lenguaje, analiza lo que dices, verifica si lo que quieres sentir en tu corazón es coherente con lo que produces con tus palabras.

Un objetivo va más allá de concentrar tu mente y “atraer” lo que quieres. Es una alineación coherente entre el sentir, el pensar, el actuar y el decir.

Autoras: Gineth Alba, María Paula Alonso, Coaches y Trainers en PNL
Si quieres saber más ingresa a www.certificate-pnl.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *